24.11.09

Our Hero

Lograr el "efecto wow" por medio de la tecnología es difícil. Tiene que haber una muy buena idea detrás.
Este, es un ejemplo genial de ello:

18.11.09

Gran Big!: el aviso

No nos gusta barsear con los premios... pero como somos una agencia relativamente nueva en el mercado, quisimos aprovechar la publicación de los Big! a propósito de nuestro Grand Prix, y publicamos este aviso. Con la obvia intención de captar nuevos clientes.
La punta vino de Papayo, le di una vuelta a los textos y Pepeta terminó la gráfica.

Cick sobre la imagen para agrandar

La idea fue hacer el aviso bien rompetanda. En formato a página completa, pero para ver de lado.

19.10.09

Quince

Me cagué de la risa ante la frase de bronce que se mandó el "mono" Durán: nosotros eramos pernos... pero porros. Losers totales.
Fiesta "15 años Después" de la salida del colegio. Todos con chapitas con el nombre, el curso y un "1994-2009" brillando. Viernes en la noche y la música a todo lo que da, con un gordo medio decadente que anima la fiesta.
Miro de reojo al Pato Laguna y me pregunto por qué no se manda una animación pro, mejor. Pero bueh.
Está el Pato, la Carola Messen y la única celebrity de la generación que falta es la Karla Rubilar, que no vino. Asi como más de la mitad de mi curso.
Pero filo.
Karaoke? y salgo primero. Sigo tercero y quinto, prendido a mango (nota mental: el ticket de 5 tragos era como harto). Hasta que un sexto trago mágico apareció en mi mano. Asagra me saluda a lo lejos -ahora entiendo de donde salió el trago-mientras le comenta a Soto la llave que le hice una vez al sensei del gym. Me río nomás ante tamaña leyenda urbana. Fue solo una llave, no salió volando y ciertamente no podría ganarle a nadie con una sola mano.
A mi mismo, a lo más.

Desde New Kids hasta Soda, la fiesta estuvo bailadísima, regadísima y llena de anécdotas gritadas entre coro y coro. Terminé afónico, agotado y pasado a humo... y con unas ganas enormes de desempolvar el blog para contar a la pasada la filosofía de bar que me entretuvo toda la noche: 15 años más tarde, puedo dar fe de que existen 3 tipos de ex alumnos:
Están los Al Bundys, o esos que, 15 años más tarde, siguen iguales. Pero en mala: la misma pinta, el mismo pelo y la misma onda de bailarín de topless que se juran de 17 aún. Si preguntas en qué están, poco les falta para decirte que siguen de jefes de local... de un Errol`s.
Luego, subiendo en la escala valórica, están los Upcommers. O los que, como yo o el "mono", evolucionaron más tarde. Somos los que probaron las chelas después, bailaron rezagados y recién 15 años después supieron muchas tallas de carretes y salidas. Quizas, los que mejor lo pasamos, al ponernos al día y hacer las pases con nuestro yo perno que nos saludaba del espejo del baño. Y es que mientras todos perdieron pelo y ganaron panza, ciertamente nuestro yo de hoy le da diez patadas a nuestra pernez primigenia. Un golazo mental.

Arriba de la pirámide, los fukinbastards. Los que llegaron en un meche o un porsche, siempre les fue increíble y ahora siguen igual de estupend@s que siempre. Esos son siempre los menos (segun la waif, seguro que más de uno vino en el auto del viejo; con lo que he visto en estos años, le creo), y se van temprano porque tienen algo más.
Pero algo más que celebrar los 15 años, cantar canciones añejas y cagarte de la risa con tus compañeros de colegio?... Quizás lo más heavy del asunto es saber que, en 2 años más, habrán pasado la misma cantidad de años que tenías al salir del colegio. Y que todavía, en tu cabeza, eres un pendejo.
Pero en buena.
Ahora, en buena.

8.8.09

8

Que lata perder la costumbre de escribir en mi blog.
Pero he dejado también de leer blogs. Entre la pega, el "microblogueo" del pajarito azul y la concentración más absoluta en mi día a día, cosa de poder llegar relativamente temprano para estar con la family... Uf.

Necesitaba un rato de respirar hondo, desempolvar a mi querido blog y, como siempre, usarlo de tatuaje mental:

Aniversario. Ocho años.
Debo reconocer que me bajó la angustia cuando, martes a las 19.00 pm, seguía metido en una reunión. La idea era la siguiente: la Romi sabía que "mi" regalo era invitarla a comer. Y había intentado coordinar de la forma más casual posible que los niños se quedaran con mis viejos... Pero ya tener que cruzar Santiago para dejarlos, en vez de quedarse con mi suegra -que vive al lado-, era raro.
Quak. Un punto menos.
Pero en fin: se quedan donde mis viejos, hago unos malabares increíbles para esconder la ropa en el auto -ella creía que solo salíamos a comer, no que se quedaban ahí- y hasta comprando cepillos de dientes para que no se diera cuenta...
Pero no salió tan bien como supuse: elegir la ropa de ella era ya de una improbabilidad extrema. Puedo elegir ropa de moda para una modelo de pasarela... pero no puedo elegir la ropa de mi señora para un día en Valparaíso... No hubo caso.

En fin. Alargue total, sorry:
A las 19.00 mi plan de "bwajajá, no sabes lo que te espera" cambió a una llamada de apurado y un "no hay tiempo para secretillos, echa una muda en el bolso que tengo escondido en el baño". Plop. De one.
Y volando para alcanzar a ducharme, afeitarme, cambiarme de ropa, hacer mi bolso y llegar a la reserva, mira que para reservar en el Pasta e Vino si que cuesta.

Luego comenzó a llover. Apenas salíamos.
Y me acordé que en nuestro matrimonio también llovió. Y fue como si esos goterones impresionantes, que apenas y dejaban ver las lucesitas del camino, limpiaran todo el stress santiaguino. Solos los dos.

Al llegar al restaurant, 3 minutos para la hora de la reserva ("las reservas duran sólo 15 minutos", me dijeron), era como si Valparaíso estuviera listo para una filmación: las calles mojadas, el aliento vaporoso y una ciudad pintada por goterones de luces, bajo un cielo de luna llena.

Y la comida. Increíble. Unas almejas gratinadas en lima y gengibre, presentadas sobre una vasija con cristales de sal preciosos. Y los ravioles de habas con un dulzor tan suave como exquisito... Y el vino. Como olvidar el vino.
Una comida increíble. ¿El mejor restorán de Valparaíso? Seguro.

Y entonces, la carta bajo la manga. El último secreto que pude guardar: "¿caminemos un rato antes de irnos?"... Y llegar frente al Brighton y ver esa fachada iluminada como de Navidad, bajar por las escalinatas y sentarse frente al mar mientras, como que no quiere la cosa, pedía nuestra habitación.
Una sorpresa, al menos.

Dato: El altillo puede ser una habitación algo pequeña, pero es de las pocas con dos sillas y una mesita frente a la ventana. Y una vista de toda la bahía. De muestra, un botón:


Un día después de la lluvia, Valparaíso parecía primaveral. Recorrer las calles de la mano, casi nadie caminando... y volverme loco con los Graffittis -ando medio obsesionado ultimamente-... y caminar un miércoles como si fuera un sábado. Pero sin el ruido ni el apuro. Todo en cámara lenta.

Recorrimos "el plano" con las ventanas abiertas, respiramos aire de mar y terminamos almorzando en La Gatita, con una mísera espera de 20 minutos. Cosa poca para el lugar.

Y tan lento y sosegado como estuvo el dia... se fue. Vimos el atardecer en la carretera, sin niños ni perros ni colegios en la mente. Como si fueramos pololos de vuelta a la casa. Como si no lleváramos ocho años juntos.
Como si nada. Como siempre.
De la mano.
Y pensar que hay gente que vive ahí...

25.5.09

Fukindieta™

Para los que me siguen en Twitter, el chiste constante de las últimas 3 semanas ha sido la dieta en la que estoy, la Cetogéica (o, como me gusta llamarla, la Fukindieta™). Una dieta tan freak, que te deja comer mayonesa, quesos y ketchup... pero te prohibe las frutas, al menos por los primeros 10 días.
Y si bien todavía estoy entre el "Antes" y el "Después" (llevo unos 7 kilos en casi 3 semanas, y espero llegar a los faltantes 4 en unas semanas más), lo cierto es que es una dieta de esas que no te hacen sufrir. Tanto. Aunque, claro, es bien heavy así que ojo con los que la hacen.

Cetosis. Dícese de provocar el uso de la grasa en tu organismo, por medio del cese TOTAL de consumo de Azúcares e Hidratos de Carbono. Es bien heavy, les decía, porque es como darle a tu higado de comer cucharadotas de mayonesa, que eso es lo que haces al convertir grasa en nutrientes.

Pero más allá de lo heavy que es (hay varios estudios, les recomiendo googlearlos), la dieta en sí es bastante simple: Se divide en períodos de 10 días, y cada período es menos estricto.
En el primero, por ejemplo, puedes comer todos los tipos de carne que quieras (sin freír), todos los tipos de quesos que quieras, ensaladas de hoja verde y hasta 2 yoghurts light al día. Nada de frituras, nada de azúcar, nada de hidratos de carbono (ni papas ni arroz ni nada); pero sí al ketchup, aceites y mayonesa.

Yo en mis primeros 10 días bajé la asombrosa cantidad de 5 kilos. Y si bien tiene efectos medio freak producto de lo violento del cambio, no deja de estar muy buena. So far, at least.

Así que les sigo contando como me va con la Fukindieta™. Que si bien me dejó sin torta ni pastas en el día de la madre, ha demostrado que vale la pena. Al menos sé que puedo ir a un asado, ya que entre picoteo (maní, quesos, aceitunas), champagne (ilimitada desde el período 2) y el asado mismo (ensaladas y carne ilimitada), no me ha matado de hambre.
So far, at least.

"Báaaajate, bájate por favoorrrrrrr"

22.5.09

Pero qué cresta es Digital?

La mayoría de mis amigos siguen en las agencias mal llamadas “tradicionales”. Así que para ellos, que yo me haya cambiado luego de 10 años a una agencia “digital” fue para todos, por lo bajo, una cosa excéntrica.
Pero para mi fue clarísimo: luego de años escribiendo en mi blog, subiendo mis fotos a Flickr o hablando via Skype, cerrar la ventanita para seguir haciendo guiones en Word, con este “megáfono” mal llamado publicidad tradicional me sonaba a poco. La gente ya no está sólo viendo tele. La semana pasada, por ejemplo, me tocó ver el festival de viña con Twitter a un lado, y estuve más metido en las discusiones creadas en esa plataforma, que viendo el show en si. La gente se digitalizó hace rato, se volvio una gran mente unida, mientras que nosotros los publicistas, por primera vez en la historia, no somos los que la llevamos.
Así que yo, personalmente, seguía haciendo cosas que ya ni veía (excepto en Adsoftheworld, adlatina o Zapping digital, nótese la ironía). Nada de radio, solo mp3. Todas las temporadas de Lost y Heroes viendolas directo en mi mac.
Y las noticias, via Google Reader.
Osea, mi yo profesional iba harto más atrás que mi yo ciudadano.

Por eso cuando me preguntan qué es publicidad digital, parto hablando más de lo que todos estamos haciendo, de que lo que el medio está haciendo. Para mi “Yo Digital” no existen los banners. Él tiene esa nueva enfermedad llamada “ceguera al banner”, y creo que si pinchó una vez uno fue por pasar a llevar el Mouse con el codo. Mientras, marcas como Doritos y Nike están consiguiendo que el slogan no lo diga un locutor, sino el consumidor.

Mi Yo Digital opina sobre las marcas. Reclama. Y harto. Le gusta sentirse parte de ella, tener voz y voto; es intransigente, y ciertamente no cae en las garras oxidadas de la retórica. No tiene claro qué es una “campaña interactiva”, porque para él los medios no son lineales. Los medios son los medios, esté tocando papel o un Blackberry. Y el “multitasking” es parte lógica y obvia en su interacción con ellos. Así, ve un rato tele, prende la radio, y hasta incluso suele estar en más de tres sitios a la vez: escuchando su música favorita en Deezer mientras lee un twiteo y termina de escribir en el muro de alguien en Facebook.
Y ese alguien, por qué no, puede ser hasta el tipo que está hablando en la tele. “¡Buena, me gustó lo que dijiste!”

Por eso mi yo publicista empezó a notar y anotar lo que mi Yo Digital hacía. Y la conclusión final fue esta: la publicidad digital no va a matar a la publicidad tradicional. Simplemente porque es la misma gente la que está cambiando las reglas de la publicidad tradicional, digitalizándola. Y nuestra labor, como publicistas “digitales”, es ser capaces de abordar los medios “análogos” y usar el planteamiento digital, tal como la gente lo está haciendo: pensando en conversaciones, interacción; excusas para que la marca converse con la gente.
Y si eso usa pixeles o papel couché, creánme que da lo mismo: es digital igual.


Publicado en IAB & como columna en MRM Worldwide LATAM

26.4.09

No TV for me

Buena parte de por qué soy publicita, es que desde chico fui tevito. Era de los que estaba media hora mirando la carta de ajuste esperando el Pipiripao. Mi control remoto tiene las teclas ilegibles y, claro, tecleo los canales sin mirar...
Pero este último año, hubo un cambio heavy. Que noté realmente hace unos meses cuando me tocó viajar a Quito por trabajo: ¡no prendi la tele en toda la semana! Plasma, cientos de canales, sonido espectacular... Y nisiquiera lo probé. En cambio, no me salí del Mac. Skype para hablar y ver a la familia, todos los capítulos de Family Guy a la mano... y, lo mejor de todo, cada cosa que quise ver u oír, exactamente cuando quería hacerlo.

Así que puse más atención en este nuevo "comportamiento de consumidor de tv" que tengo. Y no me malinterpreten: sigo siendo tanto o más tevito que antes! Lost, Heroes, Pushing Daisies, Family Guy, Entourage... Series envasadas, directamente a un click de distancia. ¿Quién necesita tele para eso?
Y no hablo de cortes comerciales ni de falta de contenido: hablo de inmediatez. Abrir esta cosa de dos cuartas de largo, ponerme audífonos Hi-Fi y disfrutar de este cine inmediato llamado Internet. Películas online.
Porque luego llego a mi casa, prendo la tele... y me da lata haber llegado 5 minutos tarde. O esperar 15 más para ver una película que no sé si vi o no. Incluso el "control inteligente" que te muestra la programación de cada canal, se me hace poco. I want it now. Right now!

Así que ahora el control lo tiene la Romi. Y podemos (¡¡al fin, gracias San Megavideo!!) ver los dos lo que quremos ver sin competir por quien tiene el control.
Te regalo el control. Toma. Que yo, me quedo con mi mac.